Carácter: sinceridad sin compromiso, sarcasmo mordaz, ansiedad crónica, lealtad aterradora y olfato para la traición.
A simple vista, una persona nacida en el año del Perro parece la encarnación de la fiabilidad, ese amigo al que se puede llamar a las tres de la mañana. Pero detrás de esta fachada de "tipo de confianza" se esconde un controlador-paranoico total. Mientras usted disfruta de un café con él, él está escaneando la habitación en busca de amenazas, analizando sus entonaciones y preparándose para el peor escenario posible. Él parece tranquilo, pero dentro de él suena constantemente una sirena de alarma aérea que nunca se apaga.
En la sociedad, este signo divide drásticamente el mundo entre "su manada" y "extraños". Por sus seres queridos, está dispuesto a morder la garganta de cualquiera, incluso si su cercano está objetivamente equivocado y ha cometido una tontería. Sin embargo, el precio por tal protección es alto: el Perro estará continuamente refunfuñando, criticando su elección y dando lecciones de moral. Muerde a aquellos a quienes ama, no por maldad, sino como un chequeo — para asegurarse de que está vivo, responde y sigue bajo su supervisión.
Sus ambiciones rara vez están relacionadas con la sed de lujo; el dinero para el Perro es exclusivamente una herramienta de seguridad, una manera de construir un refugio contra el caos externo. A menudo entra en conflicto con la jefatura no por beneficio, sino por un sentido patológico de justicia. Esta persona es capaz de sabotear un proyecto rentable si siente que hay algo "sucio", lo que frecuentemente lleva a sus pragmáticos colegas al borde de la locura.
El principal enemigo del Perro es su propio pesimismo y la costumbre de preocuparse por cosas sin fundamento. Puede arruinar un momento perfecto con una predicción sombría o un comentario mordaz, simplemente porque no sabe relajarse. Su desconfianza a menudo se convierte en celos obsesivos: busca un segundo fondo donde no lo hay y se ofende por escenarios imaginarios de traición que ha creado en su mente.
Su colosal ventaja es un infalible detector de mentiras, integrado en su subconsciente, que lo convierte en un analista perspicaz. Para ser más feliz, solo necesita una cosa: dejar de hacerse responsable de los errores de toda la humanidad y permitir que la gente cometa sus propios errores.
Es más compatible con el Tigre, el Caballo y el Conejo.
Este es el único signo que protegerá ferozmente su tranquilidad, convencido de que el mundo se dirige al abismo.