Carácter: explosivo, directo, proactivo, impaciente, sincero, egocéntrico.
A primera vista, Aries parece un tanque al que de repente le fallaron los frenos. Habla en voz alta, ocupa todo el espacio y mira como si ya hubiera ganado una discusión que ni siquiera ha comenzado. Sin embargo, detrás de esta armadura de auto-confianza y bravata, a menudo se esconde un ego sorprendentemente frágil. Si alguien no aprecia su broma o pone en duda su primacía, este guerrero temerario se convierte instantáneamente en un niño herido que exige una compensación inmediata por el daño moral.
En la comunicación, este signo carece completamente de flexibilidad diplomática y comprensión de las insinuaciones. Si le preguntas a Aries si te queda bien un nuevo peinado, te dirá la verdad, aunque eso te haga llorar. Simplemente no tiene un filtro entre el cerebro y la lengua, lo que los demás interpretan como falta de educación, aunque en realidad es sólo una honestidad patológica. En las relaciones, es un velocista, no un maratonista. Le importa la emoción de la conquista y los gestos grandiosos, pero tan pronto como la fortaleza ha caído y comienza la rutina con calcetines esparcidos, se aburre y busca un nuevo desafío.
Las ambiciones de Aries siempre corren un poco por delante de sus verdaderas posibilidades. Aspira a la liderazgo y al dinero no por poder sobre los demás, sino exclusivamente para que nadie se atreva a decirle qué hacer. Las finanzas en sus manos arden con llamas azules: puede gastar de manera impulsiva la mitad de su salario en un nuevo gadget o en una fiesta espontánea, creyendo sinceramente que mañana ideará un plan genial y ganará tres veces más.
La principal trampa de este signo es su total incapacidad para esperar. Internet lento, fila en el supermercado o largas explicaciones de un interlocutor pueden hacerlo estallar de rabia en tres segundos. Se enciende como una cerilla, puede gritar y cerrar la puerta, y cinco minutos después, se pregunta sinceramente por qué todos a su alrededor tienen caras largas, ya que él ya se ha "calmado". Su vida a menudo se asemeja a un cementerio de pasatiempos comenzados y abandonados: desde clases de guitarra hasta proyectos de negocio que se volvieron aburridos en una semana.
Sin embargo, es precisamente esta incontrolable energía inicial la que permite a Aries mover asuntos que a otros les parecen imposibles. Su fuerza se manifiesta al máximo cuando aprende a delegar procesos tediosos y a llevar al menos un asunto hasta el final, sin quemarse en el camino.
Es más compatible con Leo, Sagitario, Acuario y Géminis.
Aries es una chispa viva capaz de encender una gran llama o desaparecer sin dejar rastro en un instante.