Estilo emocional: optimismo desenfrenado, franqueza, aguda necesidad de libertad, intelectualización de los sentimientos, evitación de los vínculos, idealismo.
Esta persona da la impresión de ser una fiesta eterna, el alma de la compañía y un entusiasta irremediable. Parece que no se puede ofender o molestar, ya que siempre tiene una broma lista para cualquier ataque. Sin embargo, tras la fachada de chico o chica «de lo más» se oculta una poderosa barrera intelectual. El Sagitario lunar, de manera subconsciente, teme las experiencias profundas y pesadas, por lo que su psique ha desarrollado un mecanismo de defensa ideal: en cuanto siente dolor o miedo, de inmediato «vuela» hacia la filosofía. No vive la emoción, sino que se la explica a sí mismo y a los demás, sustituyendo la compasión por una conferencia sobre el sentido de la vida.
La manifestación del cuidado en esta persona carece de sentimentalismo. No esperes de él o ella acogedoras noches con manta, a no ser que se trate de acampar a la sombra de una montaña. Muestra su amor a través de la acción e inspiración: sacar a alguien de la depresión con una patada (en sentido figurado), regalar boletos para un viaje, enseñar algo nuevo. En respuesta, espera no sopa y camisas planchadas, sino la disposición a salir corriendo a los quince minutos. La vida cotidiana para él o ella es una jaula, y si la pareja intenta «aterrizarlo» con responsabilidades domésticas, la Luna en Sagitario comienza a ahogarse y inevitablemente se rebela.
En situaciones de estrés, este signo activa el modo de retirada táctica. Si le presionan o exigen cuentas, simplemente desaparece —físicamente (sale a caminar, se va) o mentalmente (se sumerge en el estudio, en juegos, en debates políticos). Su manera de calmarse es cambiar la imagen frente a sus ojos. En un conflicto puede ser aterradoramente desconsiderado. Deseando ser «honesto», lanza flechas de verdad que hieren a los cercanos en los lugares más vulnerables, y realmente no entiende por qué se ofenden, ya que él o ella «simplemente dijo cómo eran las cosas».
El lado oscuro de tal naturaleza es el positivismo tóxico y la sordera emocional. El Sagitario lunar a menudo devalúa el sufrimiento de los demás con frases como «no te preocupes», «podría ser peor», «piensa en positivo». Le resulta difícil soportar las lágrimas y la debilidad ajenas, porque esto le recuerda su propia vulnerabilidad, la cual oculta tras una amplia sonrisa. A menudo se considera una autoridad moral y enseña a los demás, incluso cuando no se lo piden, ocultando tras un tono de mentor un miedo a la verdadera cercanía.
Sin embargo, esta persona posee una capacidad fenomenal de regeneración: no sabe acumular rencor durante mucho tiempo, se enciende instantáneamente con nuevas ideas tras una caída y es capaz de contagiar su fe en el futuro a cualquiera que haya perdido la esperanza.
En cuestiones de cercanía, la Luna en Sagitario es más compatible con la Luna en Aries, Leo y Acuario: estas personas hablan el mismo idioma de la libertad, comprenden la necesidad de espacio personal y no dramatizan los pequeños problemas cotidianos. La mayor dificultad se presenta con la Luna en Cáncer, Virgo y Tauro. Los signos de tierra y agua intentarán atar a Sagitario a casa o exigir una fusión emocional profunda, lo que para él o ella es equivalente a una condena a prisión, y su espontaneidad será percibida por ellos como inseguridad y caos.
Este es un eterno viajero que se siente completamente seguro solo cuando ve ante sí un horizonte abierto y una salida de emergencia.